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Blanquerna, símbolo de la unidad de España

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El pasado 11 de septiembre un grupo de patriotas formado por miembros de diversos partidos, que forman parte de la “España en Marcha”, entró en la delegación de Cataluña en Madrid, la librería Blanquerma, al grito de “No nos engañan Cataluña es España” entre otras consignas. Apenas seis horas más tarde todos estos patriotas eran detenidos y tratados como si fueran terroristas.

Al mismo tiempo que nuestros jóvenes reclamaban la unidad de España intentando romper el circo independentista, en Barcelona y tras una escabrosa manifestación izquierdista varios indeseables quemaron una bandera española, otra de la unión europea y un retrato de Juan Carlos I, al grito “Independencia, socialismo y feminismo”. Estos descerebrados todavía no han sido detenidos, a pesar de que las autoridades insisten en que los están buscando. Vamos, el cuento de siempre para que la izquierda pueda seguir delinquiendo y profanando la unidad de España mientras que los defensores de la misma sean algo menos que demonizados.

Todos los medios de comunicación mostraron el video de nuestros patriotas entrando en la delegación catalana, algunos incluso se permitieron el publicar el nombre y apellidos de los implicados, lo que demuestra la poca profesionalidad y pluralidad de los medios proizquierdistas, cometiendo un delito flagrante que al parecer pasara impune porque como siempre lo que hace la izquierda se olvida. Acusados y tratados como basura nuestros patriotas pasaron 48 horas encarcelados a espera de pasar a disposición judicial imputados finalmente por delitos leves mientras que los “rojos” separatistas, que deben de ser acusados de un delito grave como así lo marca el Código Penal en su artículo 543 que dice que "las ofensas o ultrajes, de palabra, por escrito, o de hecho a España, sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas efectuados con publicidad,se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses" y el delito de “injurias a la corona” tipificado en los artículos 490.3 y 491 del Código penal español, que prevé penas de prisión de cuatro a 24 meses. Observemos bien la gravedad de unos delitos y los de otros.

Lo más divertido es que la escoria independentista encabezada por CiU pretende encima armarse de razón y pedir la ilegalización de diversos partidos patriotas. La realidad es que en un país con una justicia real y con unos políticos coherentes, serían los partidos del corte de CiU y ERC los que deberían ser ilegalizados con carácter inmediato y varios de sus dirigentes encarcelados. En primer lugar estas organizaciones se empeñan en enarbolar la bandera que ya hizo la organización terrorista “Terra Lliure”. ¿Qué pasaría si un partido vasco decidiera usar como símbolo público el emblema de la organización terrorista ETA? La respuesta es sencilla, sería ilegalizado de forma fulminante y sus líderes encarcelados. En Cataluña se permite que la “estrellada” luzca en los balcones de algunos indeseables y figure en actos públicos de estos partidos. Esto podría ser considerado un delito de apología del terrorismo, pero ahí están en la calle y sonriendo. En vez de estar ilegalizados y encarcelados están libres, sonriendo y desafiando al Estado llegando incluso a amenazarle, otro grave delito. Por no comentar cómo ellos mismos se ridiculizan intentando inventar una pasada identidad y con actos como una cadena humana donde parte de ella se construyó con peleles de cartón y otra parte con extranjeros pagados para estar ahí.

Dicen que como muestra vale un botón y éste es el botón que demuestra que vivimos en una sociedad pro-marxista donde los delitos y los actos son valorados según quién los comete. Así lleva siendo durante muchos años y hoy en día sigue siendo así, y para verlo no hay nada más que ver cómo han sido tratados unos patriotas por reclamar algo básico como es “La unidad de España”.

Asistimos atónitos a la ruptura de otra de las promesas que hizo el Rey a Franco en su lecho de muerte, la de no permitir la ruptura de España, pues evidentemente poco o nada le importa que se rompa y España se desfragmente. Y cuando un grupo de patriotas españoles lucha por cumplir esa promesa y mantener esa unión son tratados como basura y ridiculizados y se toleran absurdos proyectos de ilegalización de los partidos en los que militan. Partidos que, dicho sea de paso, son los únicos que se molestan porque España vuelva a ser un país digno donde vivir y no la basura en la que la han convertido esos mismos partidos que critican sus actos.

Desde aquí mi más sincero apoyo a todos los patriotas que luchan por la unidad de nuestra patria y para que España siga siendo “Una”. Mi apoyo y mis más sentidas condolencias por los días de detención y el daño que estos han hecho a ellos y a sus familias. Y decirles que como se demostró el pasado 13 de septiembre nunca estarán solos porque el nutrido grupo de patriotas que estuvo en la puerta de los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid para recibirles en su liberación carcelaria y las muestras de apoyo que la gente les mostró demuestra que España todavía tiene una oportunidad más allá de la escoria separatista y la clase política que los ampara.

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