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Abducción neoliberal

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Parece increíble pensar en cómo las hordas rojas, el marxismo cultural que todo lo invade, disfrazadas de su neoliberalismo exacerbado llevan a su terreno a las masas convenciéndolas del odio al fascismo mientras cortan su vida como un cuchillo bien afilado corta la pata del jamón.

Es el neoliberalismo el que convence a las masas de cosas tan inverosímiles como que es lícito que una niña de dieciséis años aborte sin consentimiento paterno. ¿A quién pedirá explicaciones esa niña cuando de adulta quiera tener hijos y quizás no pueda por daños producidos por ese aborto, o por el daño psicológico que pueda acompañarla el resto de su vida? Pero sin embargo nuestros niños y adolescentes han sido adoctrinados para ver la “bondad” del hecho al día de hoy y no las consecuencias el día de mañana. Para cualquier adolescente el mejor método anticonceptivo es el aborto y así lo contemplan con toda naturalidad.

Es aun más increíble cómo ese mismo neoliberalismo ha convencido a la gente de que vivimos en una “democracia”, pero en la que los votos de algunos españoles son más valiosos que los de otros, es decir, hay votos de españoles de primera y de segunda. Sin ir más lejos en las últimas elecciones generales UPyD logró 1.140.242 votos (un 4,67 por ciento) que se tradujo en cinco escaños. Sin embargo CiU, con 1.014.263 apoyos (un 4,17 por ciento) obtuvo dieciséis. Vamos, a simple vista parece que los votos de los catalanes valen más que los del resto de españoles, aunque la realidad es una deficiente ley electoral que beneficia a los partidos mayoritarios y a esos minoritarios que con esos escaños se creen en el derecho de hacer lo que los viene en gana mientras arremeten tildando de fascistas a cualquiera que quiera cambiar este sistema electoral por uno que realmente pueda llamarse democrático.

Un neoliberalismo que lleva años atontando a nuestros jóvenes con drogas de todo tipo, siendo su libre ingesta un símbolo de libertad. Recordemos eso de “El que no esté colocado que se coloque” que el ya fallecido Tierno Galván pronunció allá por 1984. Es evidente que mientras los jóvenes estén “encanutados” no son capaces ni de pensar ni ver cómo roban su futuro, destrozan su país y dejan sin nada a sus familias y a ellos sin futuro. Lo que no enseñan las descerebradas hordas que nos gobiernan es el futuro de enfermedades mentales que ya comienza a sufrir una generación casi entera. Una generación que apenas puede pensar en algo más que emborracharse y colocarse como dijo el que hoy es considerado un ejemplo, el señor “Tierno Galván” alcalde, cómo no, socialista.

Pero lo mejor son esas promesas que hace muchos años hicieron, promesas como la de no incurrir en la corrupción, que según ellos el fascismo tenía, miremos al PP y el caso Gürtel o el caso Bárcenas, miremos hacia el PSOE y veamos casos como el de los ERES andaluces. A la clase política actual, representando a los mismos partidos de siempre y mientras se llenan la boca de hablar de la corrupción gubernamental del antiguo régimen, se le olvida que el Fiscal General del estado hizo públicos los escalofriantes datos de que en la actualidad hay un total de 730 asuntos, entre procedimientos judiciales y diligencias de investigación, abiertos contra partidos políticos por casos de corrupción, de los que 264 se refieren a procedimientos penales abiertos contra cargos públicos o políticos del PSOE y 200 contra miembros del PP. Además de 43 causas abiertas contra miembros de Coalición Canaria, 30 contra miembros de CiU, 24 del Partido Andalucista, 20 de Izquierda Unida, 17 del Grupo Independiente Liberal (GIL), siete de Unión Mallorquina, cinco de Esquerra Republicana de Catalunya, tres del Bloque Nacionalista Galego, otros tres de PNV, uno de ANV y otro de Eusko Alkartasuna, además de otras 67 investigaciones seguidas contra miembros de otros partidos locales.

Vamos que los que decían que había que acabar con la corrupción anterior se han vuelto unos corruptos robapiedras, eso sí, capaces de aleccionar a la gente para que tras dejarles sin nada los sigan apoyando incondicionalmente. Veremos qué hacen todos esos “rojillos”, adolescentes que persiguen encarnizadamente a los fascistas y que lucen sus vomitivas camisetas del Che y un largo etcétera de despropósitos. Veremos qué hacen cuando se den cuenta que esos ideales por los que se han partido el alma y la cabeza les dejan con una mano delante y la otra detrás, obligándoles a trabajar hasta los 70, o quizás más, para tener una pensión que apenas se revaloriza.

Pero esto no es lo peor que hemos tenido en esta “demosgracias”. Nuestros jóvenes, no todos gracias a Dios, alienados por los partidos que ostentan el poder, atacan a cualquier otro que amenace su supremacía. Luchan contra el fascismo que el marxismo ha dibujado en sus mentes y que es evidentemente falso, sin darse cuenta que son esos partidos políticos y sindicatos que les tienen atontados los que han provocado el paro que les impide trabajar. Son esos mismos partidos los que han aprobado las leyes que han desahuciado a sus padres e incluso a ellos mismos. Son esos partidos los que les han enseñado que se puede no tener para comer pero siempre se tiene para marihuana. Son esos partidos y sindicatos los que les han transmitido esos nuevos valores de moralidad que en realidad es la ausencia de moral y vergüenza en sí misma. Y mientras, ellos se dedican a atacar a quien el sistema les manda comportándose como burdos perros de presa adiestrados para obedecer pero sin pensar el porqué.

Así es el sistema el generador de antifascistas que hacen su trabajo sucio. Del todo absurdo una forma de pensar que sin ningún tipo de ideal se basa en no estar de acuerdo con el otro y por eso ha de ser odiado y atacado constantemente. Pero insisto, lo peor es que mientras ellos se dejan la piel en atacar sin escrúpulos a quienes les mandan, son los mismos dueños de sus actos los que destruyen su vida.

Esta es la España donde vivimos, donde nuestra juventud, alienada y adormecida por los cantos de sirena de la libertad que ésta democracia y el sistema neoliberal les ha dado, son incapaces de preguntarse para qué les sirve dicha libertad que nunca pueden ejercitar, ocupados siempre en atacar a otros que no creen en el sistema que a estas alturas ya ni tan siquiera es capaz de garantizarles una vida digna.

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