Get Adobe Flash player

A golpe de ley

Share

 

De nuevo el neoliberalismo nos ataca y de nuevo lo hace con la única arma que tiene que es su peculiar forma de ver la justicia. Gallardón, ese bochornoso Ministro de Justicia que en nombre del sionismo y de la libertad, se empeña en cerrar la boca y quitarle la palabra a quien pueda desmantelar la sociedad montada por su calaña desde hace más de sesenta años.

Según la justicia, su peculiar justicia, hemos de creer que el holocausto fue como nos contaron y nosotros, que somos muy respetuosos con la justicia, así lo creemos, aunque la razón nos diga otra cosa y algunas contradicciones que ha ido dejando el tiempo sean cubiertas a golpe de ley.

Por supuesto todo esto incluye meter las verdades a base de calzador a nuestros hijos que tendrán la obligatoriedad de estudiar el holocausto sí, o sí. Pero eso sí, el holocausto judío porque el resto al parecer no tienen la más mínima importancia. Es lo que tiene el poder, que al final lo que piense el pueblo no importa.

Si España ya tenía una justicia irrisoria ahora ya está directamente desaparecida a favor de los poderes, esos que un día nos vendieron que había que separar para que así puedan ellos unirlos cuando les venga en gana. Vergüenza me da que este señor sea ministro, pero aún más vergüenza me da que España haya permitido la sumisión de su sociedad a este marxismo cultural que a golpe de leyes intenta imponer su más que dudosa verdad.

Han construido un país donde negar a Dios y los dogmas de la Iglesia Católica es permisible. Un país donde se podrán negar los crímenes de Stalin e incluso negar que la bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki fueron lanzadas por los norteamericanos. Tendremos la “libertad” de ensalzar a los pacifistas Pol Pot y Fidel Castro. Tendremos el “honor” de tener la libertad también de poder negar los crímenes de los jémeres rojos y hablar sin pudor de lo “necesaria” que fue la matanza de Paracuellos. Pero entre tanta libertad la versión oficial del holocausto pasa a ser axioma irrefutable, siendo tipificado como delito lo contrario.

Me parece muy triste que en nombre de la libertad las ocultas redes de poder puedan manipular tanto nuestra sociedad como para convencernos de la libertad que nos dan mientras no quitan la más importante, la de poder pensar.

Ya somos igual de borregos que el resto de los países Europeos que copiando los esquemas norteamericanos se creen más importantes, esquemas, todo sea dicho, donde no es delito la negación del holocausto. El señor ministro se declara “amigo sincero” del pueblo de Israel y así, obliga a todo el mundo a serlo. Tuvo que elegir entre el amor al principio de la libertad que dicta la Constitución o satisfacer las exigencias demandadas por las asociaciones sionistas sobre que el negacionismo sea considerado delito y finalmente sucumbió, no con mucha resistencia, la verdad.

Lo peor no es el hecho sino cómo con premeditación y a sabiendas de que en 2007 una sentencia del Tribunal Constitucional declaró parcialmente inconstitucional el punto 607.2 del actual Código Penal que dice explícitamente: “La difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen los delitos tipificados en el apartado anterior de este artículo (delitos de genocidio), o pretendan la rehabilitación de regímenes o instituciones que amparen prácticas generadoras de los mismos, se castigará con la pena de prisión de uno a dos años”, ya que la prohibición de la negación del holocausto chocaba con el derecho a la libertad de expresión; y para poder vadear esta ilegalidad, demostrando poca o ninguna moral, en esta “maravillosa” ley se especifica que se limitan los delitos de negación del genocidio a estos que "favorezcan un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación".

Lo más divertido de todo esto es que el resto de los grupos parlamentarios, lejos de ver cómo la libertad mengua en nuestro país y cómo la libertad de unos pocos -entre los cuales están ellos, claro está- se traduce en la opresión y la falta de libertad de otros, y deciden presentar una moción en el Congreso de los Diputados que pretendía acabar con la simbología totalitaria y nazi por incitar a la violencia y al odio incluyendo como posible delito la apología y el enaltecimiento del franquismo. Vergüenza me da quien reniega del pasado de su patria. Evidentemente esta moción no prosperó gracias a los votos del PP que veía encarcelados a muchos de sus cachorros, que los lucen de una forma tan descerebrada como los cachorros izquierdistas hacen con la bandera republicana. Supongo que algunos se preguntaran dónde está lo divertido de esto. Pues lo divertido es que la mitad de los líderes y diputados de los grupos parlamentarios que presentaron la moción, en algún momento de su juventud vistieron la camisa azul falangista y con el brazo en alto cantaron el “Cara al sol”. Ahora con corazón neoliberal reniegan de los principios del movimiento que les vio nacer.

En fin, ya sabemos que la negación del holocausto siempre y cuando incite a la violencia racial es un delito, el problema está precisamente en ese baremo. ¿Quién decide cuándo algo escrito, publicado o emitido incita a la violencia o discriminación racial? ¿Serán los jueces los que tengan que decidir esto? Como siempre creando una justicia que, lejos de aclarar las leyes y los principios que la sustenta, embarrunta todo para ponerlo del lado del que más poder tiene, el sistema.

El resumen es que cuanto más “libertades” dan en este moderno sistema neoliberal y más prohibiciones en nombre de la libertad nos imponen, más estrangulan al pueblo que realmente quiere ser libre y más marean a los títeres que mueven en la calle en nombre del “antifascismo”. Critican las dictaduras mientras nos sumergen en una pseudodictadura marxista que, a golpe de ley, intenta borrar el pasado.

Pero como, insisto, la ley nos impide negar el holocausto y como ciudadanos de bien somos respetuosos con la ley y no lo negaremos, me permito lanzar al aire una pregunta que no niega nada… ¿Alguien conoce una verdad que haya tenida que ser protegida por ley?... Respondan ustedes mismos.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar