Get Adobe Flash player

Mentiras de destrucción masiva

Share

 

Mientras escribo este artículo nos encontramos ante una más que probable intervención militar de los Estados Unidos en el conflicto sirio: la intervención en dicho conflicto no es realmente nueva, ya desde el primer día se podía intuir que tras las primeras protestas que dieron lugar a la actual guerra civil se encontraba la mano de EEUU, Israel y Arabia Saudí, alianza que se mueve en las sombras de todo ese circo mediático que se ha denominado “primavera árabe”.

En el caso libio, cuando la ayuda económica y el envío de armas no resultaron suficientes, se procedió a mandar al teatro de operaciones a los mercenarios de Al Qaeda. Y cuando estos parecían estar siendo derrotados por las tropas leales a Gadafi, EEUU y sus aliados, aprovechando el paraguas legal que les proporciono el mandato de Naciones Unidas para crear una zona de exclusión aérea, destruyeron desde el aire a las tropas de del ejercito libio, algo que por cierto no contemplaba el mencionado mandato de la ONU.

El caso sirio ha sido sorprendentemente parecido y la gran diferencia, de momento, la está marcando Rusia que se ha negado con decisión a una nueva tomadura de pelo en el ámbito de Naciones Unidas.

En Siria las distintas partidas de ayuda económicas enviadas por EEUU no han resultado suficientes. Tampoco la intervención de los mercenarios de Al Qaeda, ni los envíos de armas del príncipe Bandar bin Sultan.

El príncipe Bandar fue nombrado el año pasado por el rey saudí, su tío, como director de la Agencia General de Inteligencia saudí, y se ha centrado exclusivamente en la obtención de apoyo internacional, incluyendo armas y entrenamiento, para las facciones de rebeldes sirios en busca del derrocamiento del presidente Bashar al-Assad, aun que sin los resultados esperados.

De nada sirvieron las declaraciones del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, que advirtió que las acciones estadounidenses en Siria podrían conducir a "consecuencias no deseadas". El militar explicó que si derrocan al gobierno del presidente Bashar al-Assad "en ausencia de una oposición viable, podríamos, de manera inadvertida, dar poder a los extremistas o soltar las mismas armas químicas que queremos controlar". Dempsey también advirtió que enviar armas a Siria aumentará el riesgo de "nuestra seguridad en otras partes".

Por supuesto las advertencias del general Martin Dempsey fueron desoídas. las ayudas continuaron, pero no sólo no fueron suficientes para que los rebeldes alcanzaran la victoria sino que en los últimos meses las tropas gubernamentales, con apoyo de las milicias de Hezbolá, se estaban haciendo con la situación.

Tal y como ocurrió en Libia, sólo la intervención armada de fuerzas encabezadas por Estados Unidos parece poder allanar el camino al poder de los rebeldes sirios, rebeldes que se encuentran encabezados por organizaciones como El Frente Al-Nusra (o Jabhat al-Nusra), organización terrorista asociada a Al Qaeda, descrita como "el más agresivo y exitoso brazo de las fuerzas rebeldes".

Desde el 2012 se empieza a trabajar en la hipotética intervención armada sobre el terreno. En un artículo de marzo de 2012 titulado “Salvar Siria: Evaluación de Opciones de cambio de régimen”, la Institución Brookings, ampliamente reconocida como el más influyente “think tank” en los Estados Unidos, expuso su plan para utilizar las preocupaciones humanitarias como justificación fabricada para llevar a cabo una intervención militar agresiva en Siria.

Por esas casualidades de la vida, el mismo año el 2012 el presidente estadounidense advirtió que el uso de armas químicas obligaría a su país a una acción armada en Siria.

Y es en este punto del conflicto sirio en el que la mayor parte de la prensa comienza a olvidar una infinidad de datos que dan una perspectiva bien distinta a la que los telediarios presentan a los siempre mal informados ciudadanos occidentales.

Es importante recordar que Assad ya había sido acusado de usar gas venenoso contra los civiles antes, en concreto a finales de abril del 2013. En aquel momento señor Obama declaró ante la prensa internacional "Ahora estamos en posesión de algunos indicios de que las armas químicas se utilizan contra la población en Siria, estas son las evaluaciones preliminares que se basan en nuestras operaciones de inteligencia". Y añadió "Todo apunta a que el régimen sirio probablemente ha utilizado este tipo de armas".

"Creo que todos, no sólo Estados Unidos, sino el mundo entero, debe reconocer que no podemos quedarnos de brazos cruzados y permitir el uso sistemático de armas químicas contra la población civil, por lo que es un tema en el que vamos a centrar mucho nuestra atención", prometió Obama. Por su parte el presidente francés, François Hollande, hizo lo mismo afirmando que el uso de tales armas "Sería un motivo legítimo para la intervención directa".

Pero en esa ocasión y para disgusto de Obama y François Hollande, que siempre se han mostrado deseoso de intervenir, la jurista suiza Carla del Ponte, ex fiscal jefe del Tribunal de Derecho Penal Internacional de las Naciones Unidas, y actualmente comisionado de la ONU sobre Siria, llegó a la conclusión de que los rebeldes, y no Assad, fueron probablemente los responsables. "Nuestras investigaciones seguirán avanzando de forma verificada y confirmada a través de nuevas pruebas, pero, según lo que hemos comprobado hasta ahora, son los opositores al régimen los que han utilizado gas sarín", dijo la señora Del Ponte.

Este precedente podría explicar las prisas por intervenir del señor Obama y el señor Hollande que parecen decididos a hacerlo antes de que la comisión de Naciones Unidas pueda presentar su nuevo informe. Recordemos que actualmente se está aun a la espera de las conclusiones de los inspectores de la ONU.

Dos cuestiones quedan en el aire que parecen haber sido pasadas por alto por nuestros chicos de la prensa: si según Naciones Unidas los rebeldes usaron hace meses armas químicas contra la población civil… ¿Por qué el señor Obama y el señor François Hollande no tomaron en su momento represalias contra ellos? ¿No decían que ésta era una línea roja y que si se cruzaba el mundo debía reconocer que no podían quedarse de brazos cruzados? La segunda cuestión es que si hace meses los insurgentes hicieron uso de armas químicas es porque evidentemente las poseen, algo que la prensa no parece recordar y que, por cierto, da verosimilitud a las declaraciones que en su día el gobierno sirio hizo a través de la televisión estatal según las cuales se habría descubierto un almacén de los rebeldes en la zona de Damasco, donde se habrían producido y almacenado sustancias químicas tóxicas.

Una cuestión importante es de dónde procede el arsenal de armas químicas de los rebeldes. Dos son las posibles vías de abastecimiento: o bien han sido suministradas por Arabia Saudí o por Qatar, o bien han sido suministradas por Al Qaeda, con material procedente de los antiguos arsenales de Gadafi. Claro que teniendo en cuenta las estrechísimas relaciones de Arabia Saudí y Qatar con Al Qaeda ambas opciones son perfectamente compatibles, pues ambos países han reconocido estar enviando armas a la zona y dicho material bien podrían ser el sustraído de los arsenales libios.

Recordemos que el arsenal de Libia cayó en manos de los extremistas gracias a la inestimable ayuda de la OTAN en 2011, durante la culminación de los esfuerzos para derrocar a esta nación del norte de África. Desde entonces los militantes libios, dirigidos por comandantes del Grupo Libio de Combate Islámico de Al Qaeda (LIFG), han armado a extremistas sectarios en todo el mundo árabe, desde el oeste hasta Malí, y cómo no a los rebeldes de Siria. Se trata de enormes cantidades de material bélico: según un funcionario del Departamento de Estado Gadafi habría adquirido 20.000 misiles antiaéreos ¡de los cuales sólo 5.000 de ellos estarían localizados y bajo control!

Un artículo del Daily Telegraph titulado "Los nuevos gobernantes de Libia ofrecen armas a los rebeldes sirios", desveló cómo rebeldes sirios mantuvieron conversaciones secretas con las nuevas autoridades de Libia con el objetivo de asegurar las armas y el dinero para su insurgencia contra el régimen del presidente Bashar al-Assad.

A pesar de todo EEUU y Francia se muestran convencidos de la autoría del último ataque con armas químicas y se muestran dispuestos a intervenir en la zona, a pesar de no haber sido capaces de convencer ni al parlamento británico, ni a Alemania, ni a casi nadie. Han hecho oídos sordos de las declaraciones de Vladimir Putin que exigió a Washington que presente las presuntas pruebas que demostrarían el uso de armas químicas por el gobierno sirio. "Si hay pruebas sobre el uso de armas químicas, estas deben ser presentadas. Si no se presentan, es que no existen", afirmó Putin,

El Presidente de Suiza ha manifestado que su país se opone a una eventual intervención militar en Siria, mientras que el Presidente de Austria ha exigido esperar hasta que se aclare la autoría de uso de armas químicas en ese país árabe.

Mientras la comunidad internacional -a excepción de Estados Unidos y sus aliados militares y económicos más cercanos- rechaza la ejecución de un ataque militar contra Siria, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró el sábado que está preparado para lanzar una ofensiva contra Siria en cualquier momento, aún sin presentar las “pruebas” que tienen del presunto uso de armas químicas y sin esperar el resultado de la misión de la ONU, que investiga el supuesto uso de estas armas...

Pero si el culpable no es el régimen sirio… ¿quién es responsable del ataque? Cualquier análisis del rompecabezas sirio es complicado pero quizá las siguientes dos hipótesis se presentan como las alternativas más plausibles.

Hipótesis del accidente en los arsenales rebeldes

Es la hipótesis señalada por Dale Gavlak, corresponsal freelance de la agencia norteamericana Associated Press.

De sus múltiples entrevistas de estos días pasados con residentes y rebeldes en el barrio de Ghouta y en otras zonas de Damasco se desprende una conclusión sorprendente y escandalosa: las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí. Las fuentes utilizadas por Gavlak afirman que se produjo “un accidente” cuando fueron erróneamente manipuladas.

Abu Abdel-Moneim, residente en Ghouta y padre de un rebelde, dijo que su hijo murió junto a otros 12 combatientes en el interior de un túnel, utilizado como almacén de armas recibidas de manos de un yihadista saudí, Abu Ayesha, comandante de un batallón insurgente. El padre describió las armas que custodiaba su hijo: tenían “una estructura de tubo”, y otras eran como “una enorme botella de gas”.

El túnel estalló el día que se produjo el ataque con armas químicas, que la Inteligencia norteamericana achaca al ejército de al-Assad.

“No nos dijeron qué tipo de armas eran, ni cómo usarlas”, se quejó una combatiente a la corresponsal de AP, que la denomina como “K”. “No sabíamos ni nos podíamos imaginar que eran armas químicas”. “Cuando el príncipe Bandar (jefe de la Inteligencia saudí) entrega esas armas debería hacerlo a quienes saben cómo usarlas”.

Un conocido líder rebelde del barrio de Ghoutta, al que se denomina “J”, declaró a Dale Gavlak que “Desgraciadamente algunos de nuestros combatientes manipularon erróneamente esas armas, y dieron lugar a las explosiones”.

Hipótesis del ataque de falsa bandera

Esta segunda teoría apunta a una conspiración como la desvelada a primeros de este año, cuando se filtraron en internet correos hackeados de un subcontratista del Ministerio de Defensa británico que revelaban un plan supuestamente aprobado por Washington y financiado por Qatar para organizar un ataque con armas químicas en Siria para posteriormente culpar del mismo al régimen de Assad, infringiendo así lo que la administración Obama demarcó como "la línea roja" y que desencadenaría la intervención militar estadounidense.

Los correos electrónicos filtrados fueron obtenidos por un activista en Malasia. La correspondencia contiene las negociaciones entre David Goulding, Director de Desarrollo Comercial de la empresa de seguridad privada Britiam Defense Ltd. y el fundador de la compañía Phillip Doughty.

La página cyberwarnews.info detalla el proceso de cómo los correos electrónicos fueron hackeados e incluye tanto los documentos filtrados así como capturas de pantalla de estos.

Conclusión

Parece incuestionable que la población civil siria ha sufrido terribles daños ocasionados por armas químicas. La autoría de dicho ataque no está clara pues ambos contendientes poseen dicho armamento. Y aunque los daños se han sufrido en una zona controlada por los insurgentes, lo cierto es que podría haberse debido tanto a una incorrecta manipulación de su armamento químico como a un auto ataque para provocar la intervención de EEUU en el conflicto, o incluso podría tratarse de un ataque propiciado por los servicios secretos estadounidenses que sirviera como cuartada moral para llevar a cabo una intervención que nunca han disimulado estar deseosos de realizar.

Resulta innegable que el ejército sirio estaba ganando el conflicto y que en los últimos meses los rebeldes habían ido retrocediendo en casi todos los frentes. En estas circunstancias el uso de armas químicas por parte del presidente Bashar al-Assad, propiciando la intervención de EEUU, sería una torpeza difícil de entender, lo que dispara las dudas sobre la autoría de cualquier observador imparcial, aunque no las de nuestros chicos de la prensa.

Muy posiblemente nos encontremos una vez más ante la actuación de la mano negra que dirige el mundo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar