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Corrección Política

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 ¿Qué es exactamente la political correctness que tan de moda está hoy? Aunque en realidad se debe hablar de imposición más que de moda: el nefasto movimiento de la political correctness no es sino la imposición de una censura sobre el lenguaje y las ideas, sobre cuáles palabras se pueden decir y cuáles no, qué opiniones son legítimas, qué temas se pueden investigar y tratar y cuáles en cambio son inaceptables. Una censura que sigue las directrices establecidas por los malos maestros del marxismo cultural, para entendernos de la progresía. Gente llena a rebosar de dogmas, intolerancia y odio contra el pensamiento libre. Odio que malamente intentan disfrazar con palabras como defensa de la libertad y tolerancia. En resumen, un aspecto más de la degradación de nuestra sociedad, cada vez más evidente.

Por otra parte, no sólo la corrección política, sino una larga serie de fenómenos como el feminismo, la ideología de género y en general lo que llamo Azotes no podrían tener la fuerza que tienen sin una profunda degeneración de las facultades mentales. O quizás sea que los imbéciles -que siempre han existido- hoy imponen su ley a todos. No es sólo que no quepa un tonto más, como se suele decir, es que están todos arriba.

La corrección política tiene principalmente dos aspectos: por una parte no llamar a las cosas por su nombre a fuerza de inventar términos cada vez más delirantes y absurdos, y por otra parte censurar y suprimir cualquier discurso que pueda ofender a alguien o a algún grupo.

Sobre los términos políticamente correctos uno no sabe si reír o llorar:

Diversamente hábiles, Other Visioned, Mentally Challenged, Developmentally Disabled, Afrodescendiente, Migrantes, Persona Horizontalmente Diferente, Non-Verbal, Orally Challenged

Para decir en realidad:

Lisiados, Ciegos, Subnormales, Retrasados Mentales, Negros, Inmigrantes, Gordos –manda huevos- y Sordomudos.

Uno se pregunta qué clase de mentecatos Diversamente Inteligentes o quizás Brain Challenged pueden inventar esto. Y se trata sólo de ejemplos, muchos en inglés porque el mundo angloparlante es la cuna del movimiento de la PC. Poco a poco, sin embargo, van llegando a nosotros, así que probablemente dentro de no mucho puede que empecemos a decir Oralmente Desafiados o Diversamente Oyentes en vez de mudos y sordos.

¿Cuál es el sentido de todo ello, el objetivo que se persigue con tanta necedad?

Podemos intentar comprenderlo examinando alguno de los términos políticamente correctos

Migrantes: esta palabra nos ha sido impuesta desde hace unos años, en vez de inmigrantes o emigrantes, porque estas últimas contienen en sí la idea de pertenencia a un país y el traslado a un país extranjero. La imposición del término migrantes pretende destruir la distinción entre quien pertenece a una nación y quien es huésped, pretende hacer pasar la idea de que todos tienen el mismo derecho a entrar y vivir en cualquier país y que es ilegítimo oponerse a ello.

Afrodescendientes: Si yo fuese negro creo que me sentiría ofendido profundamente por el lenguaje políticamente correcto. Porque lo que implica es, evidentemente, que ser negro tan feo que es incluso innominable, que no se debe decir y por ello se inventan eufemismos para no decirlo. Que términos como de color y afrodescendiente sean considerados antirracistas denota sólo la degradación de las facultades mentales, la profunda habilidad mental diferente de los políticamente correctos. Creo que si alguien me llamase de epitelio pobre en melanina en vez de decir que soy blanco como mínimo le retiraría el saludo.

Repasemos el rosario de términos con los cuales los negros han sido designados. Primero fueron Negroes, como era ofensivo se dijo que eran Blacks, pero no mucho después se dijo que en el uso común esta palabra se había vuelto racista. Entonces fueron Colored…y luego más de lo mismo pues se han convertido en Afro-American y African-American…es el error de pensar que cambiando el lenguaje se puede cambiar la realidad. La degradación del lenguaje característica de la corrección política puede en efecto mutilar y degradar el pensamiento, puede volvernos imbéciles y lo está haciendo, pero no puede cambiar la realidad. Los negros son negros de cualquier forma que los llamemos. Pero el problema evidentemente no está en los negros sino en intelectuales de izquierdas acomplejados: al mismo tiempo que se sienten culpables por ser blancos, parecen pensar de los negros que son tan sucios que contaminan hasta las palabras y es necesario cambiarlas de vez en cuando. Buena empanada mental, que ilustra a la perfección la perversión profunda de gente que pretende imponer su retorcimiento como el único pensamiento válido. 

Habilidades diferentes, Other Visioned, Orally Challenged: estos terminos efectivamente hacen referencia a situaciones objetivamente negativas, taras físicas o psíquicas que suponen una minusvalía. Muchos de los términos verdaderos –retrasado mental, ciego, sordo, mudo- se aplican efectivamente como insulto o calificativo denigrante, y tal es la justificación de los patéticos términos políticamente correctos que se han inventado para sustituirlos. Pero el no llamar a las cosas por su nombre no las hace desaparecer o ser de otra manera. Simplemente nos impone eufemismos que niegan la realidad. ¿Cuáles son las habilidades diferentes? ¿Qué significa la estúpida expresión other visioned? El objetivo perverso que persigue este lenguaje es volvernos a todos tontos a fuerza de no llamar a las cosas por su nombre, el embotar las facultades mentales para hacernos ver que todos somos iguales cuando no es así.

Este es el meollo: el igualitarismo y el buenismo chocan frontalmente con la realidad, y por tanto es necesario que estemos embotados para que no la veamos, hay que degradar la capacidad de pensar con este lenguaje absurdo. Porque la idea que está detrás de este movimiento es cambiar la realidad cambiando el lenguaje: pero la mentalidad progresista, basada como está en la utopía igualitaria, puede triunfar sobre la realidad solamente destruyendo nuestra capacidad de percibirla. No puede cambiar la realidad pero nos puede volver a todos gilipollas encerrando nuestra mente en la camisa de fuerza de un lenguaje pobre y degenerado, y cuando esto no basta impidiendo que ciertos temas sean discutidos e investigados.

La idea central de la political correctness es evitar cualquier palabra o pensamiento que pueda ofender. Ante ello haré dos observaciones que para mí resumen el motivo por el que esta aberración es un enemigo mortal de la libertad humana.

Primero: la verdad ofende. Frase tópica que nunca fue más importante que en el momento actual. No ofender a nadie significa decir sólo y únicamente cosas falsas o insignificantes. Parte integral del pensamiento vivo, el que transforma el mundo y hace del ser humano lo que es, es la polémica, violenta cuando es necesario; lo contrario es el conformismo, la sofocante melaza de seres insignificantes que dicen cosas insignificantes.

Segundo: la definitiva censura se alcanza cuando el lenguaje es incapaz de expresar pensamientos prohibidos. El lenguaje es la estructura del pensamiento y la campaña por la political correctness ha sido iniciada por la izquierda americana, escuela ideal de nuestros progretas que siguen su labor destructiva con algunos años de retraso. Lo que se persigue es deformar el lenguaje para conformar nuestro pensamiento a la visión del mundo igualitaria y progresista, hacer que seamos incapaces de pensar de otro modo. Y de hecho se les ve el plumero, el contenido ideológico bajo un falso barniz de objetividad, cuando nos damos cuenta de que está permitido hablar mal y ofender a ciertas categorías y realidades, los malos del progresismo: los hombres, especialmente si de raza blanca, la tradición europea en general y en resumen todo aquello que resulta hoy en día de moda criticar.

La corrección política es también una camisa de fuerza para la ciencia y el conocimiento. Se introducen leyes para castigar delitos de opinión, se hace la vida difícil, se hunde la carrera de quien se niega a aceptar los vulgares prejuicios progresistas. Por ejemplo el prejuicio de la igualdad.

Por todo ello, este fenómeno es una aberración contra la cual es necesario luchar con todas las fuerzas que tengamos. Negarse a utilizar este grotesco léxico y a aceptar esta tiranía sobre nuestra mente. Porque exactamente de esto se trata.

Concluyendo ya, quien desee tener una visión del mundo políticamente correcto que esta gentuza quiere construir, del desierto humano y espiritual al que conduce la mentalidad que hay detrás de ello, debería leerse Fahrenheit 451, esta obra maestra de Ray Bradbury en la cual, hace ya muchos años, supo mostrar a la luz del sol no sólo la futura political correctness, sino también el monstruo totalitario que se esconde tras la utopía ugualitaria de la felicidad universal, perseguida con ahínco por la raza de los iluminados negadores de la realidad.

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