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Neoladrones

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El otro día mientras me duchaba pensaba en esa gentucilla  que se autodefine como “neoliberal”. ¿Neoliberales? ¡Neoladrones querréis decir! Y de la peor calaña.

Sois ladrones porque robáis el dinero de los trabajadores, porque escamoteáis las ayudas sociales, porque desviáis el dinero de la sanidad y la educación pública para repartirlo con otros neoladrones a los que ninguna falta les hace.

Y sois de la peor calaña, porque con el dinero habéis robado algo más, aún más valioso, inmaterial, y por lo tanto irrecuperable: habéis robado nuestra confianza, nuestras esperanzas y nuestro futuro.

Vosotros, que ocupáis el poder y que más que nadie deberíais ser el ejemplo máximo de trabajo, honor, honradez y dedicación, vosotros que deberíais representar a la élite intelectual y ética de nuestro país, os desveláis día a día como el referente de todo lo que un líder no debe ser.

Pero algunos estamos aquí, no para denunciaros ante la Justicia, sino para denunciaros desde la calle, porque la Justicia tal y como la entendíamos ya no existe. No existe porque hasta la Justicia habéis robado. Le habéis robado la túnica, le habéis quitado la venda de los ojos, convirtiéndola en una mujerzuela a vuestro servicio, vestida de lencería barata y con la cara pintarrajeada, que regala sus favores a cambio de esos sobres que tanto os gustan.

Hace siglos, el gran Francisco de Quevedo ya os retrató a la perfección. Escuchad bien, porque sus palabras encierran una descripción y una profecía:

“Poderoso Caballero es Don Dinero: Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado... Nace en las Indias, honrado, Vine a morir en España y es en Génova enterrado”.

Si aún queda algún político honesto, desde estas líneas os instamos a abjurar públicamente de vuestras organizaciones, a abandonar vuestros privilegios políticos y a uniros a nosotros en la Revolución Nacional donde no os ofreceremos dinero, ni sobres, ni privilegios, pero sí la oportunidad de recobrar la honradez que nunca deberíais haber perdido y luchar por la regeneración moral y económica que los españoles nos merecemos.

Elegid y decidíos. Ya. No os queda mucho tiempo, porque cuando la Revolución Nacional llegue, no habrá perdón para aquellos que han traicionado a España.