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Nacionalismo andaluz

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EL INICIO DE LAS IDEAS NACIONALISTAS EN ANDALUCÍA

Las primeras ideas del nacionalismo andaluz surgen ligadas a los movimientos cantonales que se dieron en la I República en el año 1873.

El movimiento cantonal está englobado dentro del federalismo. Se podría definir como un movimiento federal que busca la máxima autonomía de una ciudad, llegando incluso a rayar la independencia.

En 1871 (aún bajo la monarquía de Amadeo I de Saboya) se funda la Sociedad de Antropología de Sevilla que dedicará gran parte de sus investigaciones a encontrar las señas de identidad que caracterizan al pueblo andaluz.

El desarrollo definitivo y su consolidación pasarán a manos de Blas Infante.

EL DESARROLLO

A pesar de que la ideología nacionalista andaluza ya estaba formada, no sería hasta la Asamblea de Córdoba en 1919 cuando se fijara la realidad nacional de Andalucía: se pedía una República federal como forma de gobierno que diera el máximo de autonomía a las comunidades que conformaban el Estado español, y aparece la figura de Andalucía como "realidad nacional" y "Patria".

"Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España (...).Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros (...). Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional."

Manifiesto de Córdoba del 1 de enero de 1919

BASES CULTURALES

El nacionalismo andaluz asentó sus bases en la cultura islámica, la cual tuvo muchísima importancia en la zona regional de Andalucía, destacando monumentos como la Giralda de Sevilla, la mezquita-catedral de Córdoba y la Alhambra de Granada que se convirtieron en símbolos de identidad nacional para Andalucía.

BANDERA

Hasta tal punto llegaría la influencia islámica en el nacionalismo andaluz que la propia bandera andaluza adquirió colores propios de la cultura islámica: el verde y el blanco.

El verde es el color de la dinastía Omeya, a la que pertenecería Abd al-Rahman I, el último Omeya vivo tras la destitución de estos por la dinastía de los abasíes.

El color blanco vendría dado porque en 1195 los almohades vencen a los cristianos en la importante batalla de Alarcos, tras la cual colocan sobre la Giralda de Sevilla dos banderas: una blanca en señal de victoria, y otra verde, símbolo del Islam.

Esto queda oficializado en la Asamblea de Ronda en 1918.

BLAS INFANTE ISLAMISTA Y ANTICRISTIANO

En 1924 viajó a Marruecos, donde visitó la tumba de Motamid (rey de la Taifa de Sevilla entre el 1069 y el 1090) y conoció a sus supuestos descendientes. El 15 de septiembre de 1924 se convirtió al Islam, adoptando el nombre de Ahmad. Los testigos del acto por el que Infante se reconocía musulmán fueron dos andalusíes nacidos en Marruecos, y descendientes de moriscos. Sin embargo su familia no acepta esta supuesta conversión al Islam.

“No habiendo sido jamás Andalucía entregada a si misma desde la conquista y dominación cristiana que vino a absorber nuestros jugos vitales y a esterilizar nuestro genio creador, no puede decirse que sea Andalucía incapaz de regirse bajo las nuevas condiciones. Cuantas veces fue libre, creó nuestra Región las únicas maravillosas civilizaciones que existieron en España. En su último período de libertad, el Andalus salvó de la barbarie europea la cultura occidental e inspiró a Europa la civilización con que cuenta hoy en el mundo”.

Blas Infante

MANIFIESTO DE LA NACIONALIDAD

1 de Enero de 1919

CITAS DE BLAS DE INFANTE

"El bienestar general que permitía ir a caballo a todo el mundo en lugar de ir a pie" (refiriéndose a Al-Andalus).

BLAS DE INFANTE SEPARATISTA

“Andaluces: Andalucía es una nacionalidad, porque todos debemos trabajar por Andalucía. Andalucía es un territorio y un pueblo diferente de España”.

"Andalucía jamás espiritualmente fue un pueblo servil. Fue creado por la Naturaleza pueblo de espíritu, señor. Y hoy, esclavizada, no sirve, manda. El amo que le puso Europa, España, ¿no es hoy andaluz ante la misma Europa, y ante el mundo entero?".

BLAS INFANTE ANTIEUROPEO Y ANTIOCCIDENTAL

"Nosotros no podemos, no queremos, no llegaremos jamás a ser europeos. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es, andaluces, euro-africanos, euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónicas de hombres”.

“¡Europa, no; Andalucía! Europa es por su método, la especialización que convierte al individuo en pieza de máquina. Andalucía por el suyo, es la integridad que apercibe al individuo como un mundo completo ordenado al mundo creador. Europa es el individuo para la masa. Andalucía, el individuo para la Humanidad. Europa es el feudalismo territorial e industrial, Andalucía, el individualismo libertario que siente el comunismo humano, evolutivo, único comunismo indestructible por ser natural, el que añoraron todos los taumaturgos; aquel que tiene un alma en la aspiración, que cada individuo llegue en sí a intensificar, de crear por sí, pero no para sí, sino para dárselo a los demás. Ese único comunismo posible que no puede llegar a crearse por artificio maquinista, sino por la alegría y por el espíritu que la alegría viene a crear. Europa es el empaque dominador megalómano, rabiosamente utilitario. Andalucía es, como decía no sé quién, como son sus casas de apariencia humilde, con patios, jardines centrados por fuentes; sencillez por fuera; iluminación por dentro”.

RECONOCIMIENTO OFICIAL

En 1983 el Parlamento de Andalucía aprueba por unanimidad el Preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía, que reconoce a Blas Infante como “Padre de la Patria Andaluza e ilustre precursor de la lucha por la consecución del Estatuto de Autonomía para Andalucía".

CONCLUSIONES

Como podemos ver, el nacionalismo andaluz se fundamenta principalmente en el Islam y su supuesto esplendor cultural y civilizador en la España-Andalucía medieval. Lástima que no hubiera caído en la cuenta de que la Tartesos íbera, con su mítico rey Argantonio, fue celebrada por todos los historiadores y algunos poetas grecolatinos. Ellos hablaron de su magnificencia, esplendor cultural y riquezas. También se podría haber basado en la Bética romana, la cual parió a dos emperadores que señorearon el mundo conocido de la antigüedad. Pero no. Lo hace en el Islam que decapita a cristianos por el mero hecho de serlos; el Islám que lapida a mujeres violadas por ser adúlteras; el Islám que coloca bombas en todo occidente; el Islam que predica en sus mezquitas el odio a Europa; el Islám que amputa miembros a supuestos delincuentes; el Islám que practica la poligamia de hombre a mujer y nunca a la inversa. ¿De verdad quieren los nacionalistas andaluces que Sevilla se parezca a Kabul; o que en Jaén se sustituya el Código Penal por la Sharía; o que en Almería un hombre pueda tener tres esposas?

¿Qué le falta a Andalucía en este sentido?: un idioma distinto al español. Puede que de aquí a no mucho tiempo veamos reconocido el “andalú” como “idioma propio de Andalucía”.

No estaría de más que en los centros educativos andaluces se estudiasen sin edulcoraciones las declaraciones de Blas Infante.