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Pégame, cariño

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 El otro día mientras me duchaba comprobé una vez más cómo la Injusticia y la Desigualdad son el plato de cada día en nuestra España, independientemente del color del político de turno.

Porque la Justicia, como las meretrices de lujo y los coches caros, ya no está al alcance de todos los Españoles. La Justicia ha pasado de ser un Derecho a una Mercancía, algo que se compra y se vende, una consecuencia lógica cuando un Pueblo deja de serlo para convertirse  en una “marca”.

La Justicia ya no es igual para todos, si es que alguna vez lo había sido. Pero ya ni siquiera los Españoles somos iguales ante la Injusticia porque las mujeres maltratadas, independientemente de su estatus económico, estarán exentas de pagar las tasas judiciales, al igual que tampoco podrán ser desahuciadas. Un agravio comparativo más con los miles de españoles que no se beneficiarán de estos privilegios por el simple hecho de ser hombres o mujeres no maltratadas.

Y no me importan los alaridos que al leer esto puedan surgir dese el sector feminista, porque nunca una injusticia se ha solucionado con otra y la Justicia debe estar por encima del Sexo.

Debemos oponernos tanto a la compra de Justicia como a cualquier forma de discriminación en su aplicación, porque la Justicia es un derecho y no una mercancía.

Porque no podemos sentarnos a esperar a que alguien, para quien la Justicia se ha convertido en un lujo, piense que su única opción es tomarse la Justicia por su mano.

Y porque debemos impedir que algún día una mujer sin recursos piense que la solución a sus problemas se resuelve con una falsa denuncia o con una simple frase: “Pégame fuerte, cariño”.

Leni