Amanecer Dorado: verdad y democracia nacional
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Amanecer Dorado: verdad y democracia nacional

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“Los atenienses fueron el primer pueblo, y el único en su tiempo, en echar a la clases dominantes del poder político y en establecer la democracia, en la creencia de que la libertad de todos es el más robusto vínculo de acuerdo. Y compartiendo unos con otros las esperanzas nacidas de los peligros, tuvieron la libertad de espíritu en su vida cívica. Y se sirvieron de la ley para honrar a los buenos y castigar los malvados. Pues consideraron que era cosa de bestias salvajes estar sujetos unos a otros por la fuerza, y deber de hombres, en cambio, perfilar la justicia con la ley, convencer con la razón y servir en la acción a ambas, a la ley y a la razón, sometiéndose a la soberanía de la primera y a la instrucción de la segunda”. LISIAS, Discursos.

Son muchas las cosas que podríamos decir sobre este fragmento del orador ateniense Lisias (458-380 a.C.). Pero, sin duda, y debido a los últimos acontecimientos que han marcado la escena política griega, resultan fáciles las comparaciones con el partido político Amanecer Dorado. Las últimas encuestas realizadas muestran un incremento imparable y en ascenso de la tercera fuerza más votada en Grecia. De celebrarse ahora las elecciones, contra todo pronóstico y pese a la conspiración a la que se han visto sometidos, el partido patriótico liderado por Nikolaos Michaloliakosno perdería votantes. ¿Cuál es el misterio? Una posible respuesta la encontramos en Lisias, y digo posible, porque podríamos haber echado mano de cualquier otro texto clásico para mostrar que no hay misterio que valga cuando hablamos de la verdad.

Los griegos son los inventores de eso que llamamos filosofía. Esa disciplina que tanto ha molestado siempre a todos los gobiernos de nuestra Nación, sean del signo que sean, y que desgraciadamente está condenada a desaparecer de llevarse a cabo los nefastos planes de reforma educativa del señor ministro Wert. El ejercicio de la filosofía consiste en el uso de la razón para conocer radicalmente la realidad y así conocer la verdad para poder saber vivir bien. Señores, no es ningún misterio. Precisamente el significado etimológico de la palabra verdad, alétheia (en griego: ἀλήθεια), expresa “aquello que no está oculto”. Lo verdadero consistiría, pues, en el des-ocultamiento de la realidad. Los griegos no son tontos.

Solo la creencia en que la verdad nos hace libres puede por tanto salvarnos de la barbarie y la ignorancia. Los griegos se dieron cuenta de la transcendencia de este dato que resulta decisivo para la comprensión de nuestra cultura y civilización occidental. Defender el espíritu, salvaguardar la autonomía del ser humano y permitir que el ciudadano pueda trazar su destino dentro de los límites de su propio Estado. Por eso los griegos además de la filosofía fueron también los inventores de la Democracia.

Los militantes y votantes de Amanecer Dorado comparten hoy con aquellos griegos primigenios, “las esperanzas nacidas de los peligros”. Vale la pena luchar para “echar a la clases dominantes del poder político” y construir una Democracia Nacional construida sobre los cimientos de la verdad y la moral.