NACIONALISMO: Pasado, presente y futuro de una ideología (1)
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NACIONALISMO: Pasado, presente y futuro de una ideología (1)

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CREO que para conocer de primera mano cómo influyó y cómo está influyendo el nacionalismo en la nueva génesis de ESPAÑA como estado, debemos viajar por la Historia para conocer cómo, dónde y cuándo nace el nacionalismo como doctrina política y así valorar, para poder tomar partido, este concepto político.

DURANTE esta serie de artículos, procuraré desglosar el término para que entendáis como influyó e influye el llamado nacionalismo y su doctrina política en el nacimiento y creación de la Europa moderna.

REPASAREMOS de modo somero pero eficaz, todo aquello referente al nacionalismo, teoría y práctica, para hacerlo más comprensible y valuable.

EMPEZAREMOS por el principio, remontándonos hasta el siglo XVII, desde donde comenzamos nuestro periplo a través del concepto de nacionalismo. En el período llamado Antiguo Régimen, anterior a la concepción estatal de las naciones, no existe la idea clara de nación en el sentido actual, los reyes absolutos son internacionalistas, no subrayan las diferencias de sus estados frente a otros, los habitantes de un reino se sienten súbditos de un rey más que ciudadanos de una nación. Las pugnas políticas del momento no son entre naciones, regiones ni entes nacionales, sino entre coronas. Guerras de sucesión, contiendas territoriales, pugnas familiares, eran fruto de las tensiones entre las Casas reinantes de Europa. La palabra nación se usaba tal y como se entendía la acepción en la Edad Media, que hacía referencia sólo al lugar de origen de una persona (del latín “nascere”: nacer). Uno “era nacional” de España por haber nacido en ella…

El inicio de la convulsión social que lleva al estallido de las reformas sociales burguesas, se originó principalmente con las teorías sociales de Jean-Jacques Rousseau y que toman el nombre de su libro de 1762 “Du Contrat Social “(El contrato social). Ser nación, ser nacional es una noción "voluntarista" compartida posteriormente también por los enfoques del ideólogo italiano del s.XIX Giuseppe Mazzini, de gran influencia en Garibaldi, y que considera que la nación surge de la voluntad de los individuos. Estas teorías que influyeron en la creación del estado republicano tras la Revolución Francesa, son el germen que alimenta las nuevas concepciones políticas de ciudadano e individuo, sin las cuales no cabe entender las de nación o estado que se desarrollan con los derechos de aquellos en contraposición con el antiguo derecho feudal. La Ilustración y el conocimiento Enciclopédico sirvieron de marco general para el crecimiento de la teoría en apoyo de los nuevos dirigentes burgueses.

Los expertos en la materia citan que la aparición del “Estado Nación” como concepto moderno surgió en Europa con la llamada Paz de Westfalia (1648). Firmados los tratados de Osnabrück y de Münster, que dan fin a la Guerra de los Treinta Años entre los Estados que conforman Alemania y la de los Ochenta Años entre España y Holanda.

Consecuencias de la Paz de Westfalia, que dio lugar al primer congreso diplomático moderno, fueron la aceptación del principio de soberanía territorial, el principio de no injerencia en asuntos internos y el trato de igualdad entre los Estados independientemente de su tamaño o fuerza. En la práctica, las cosas fueron diferentes y el resultado muy desigual para los Estados firmantes. Algunos Estados pequeños, por ejemplo los absorbidos por Francia, acabaron perdiendo su identidad asimilados por la cultura mayoritaria y desde entonces ya no han dejado de ser parte de ella. Por otro lado, a los Estados que formaban parte del Sacro Imperio, con ánimo de debilitarlo definitivamente y para favorecer la desintegración política del mismo, se les reconoció una autonomía mucho mayor de la que ya tenían. Dos ejemplos primigenios de cohesión-descohesión de los estados con el nacionalismo como fondo.

TODO ello inició un nuevo orden en Europa central basado en el concepto de soberanía nacional, pues en Westfalia se estableció el principio de que la integridad territorial es el fundamento de la existencia de los Estados, frente a la concepción feudal de que territorios y pueblos constituían un patrimonio hereditario, pertenecientes a una corona real, provenientes de una herencia familiar histórica… por todo ello decimos que marcó el nacimiento del Estado nación.

[Hasta la instauración de la Confederación del Rin en 1806, las reglas de la Paz de Westfalia pasaron a formar parte de las leyes constitucionales del Sacro Imperio Romano. Las garantías, no recíprocas del Tratado, fueron asumidas por los países fronterizos con el Sacro Imperio: Francia y Suecia. Sin su autorización no podía cambiarse ninguna disposición. Así, los alemanes, que vivían en sus más de 300 Estados independientes, sólo podían fusionarse entre ellos si contaban con la aprobación de Suecia y Francia, sus valedores.

Pero será con la Revolución Francesa de 1789 cuando aparezca ya consolidado el término nación, en mayo de ese mismo año, el tercer estado -compuesto por burgueses- , por encima de los Estados Generales se constituyó en Asamblea Nacional y entendió que, al abolir los derechos feudales, y proclamar los derechos del hombre y del ciudadano, el depositario de la soberanía no era el rey sino la nación, es decir, el conjunto de los habitantes del país con derecho a voto. La lucha contra Austria y Prusia, promovida por aquellas tras la muerte en la guillotina del rey de Francia, sólo hizo que reafirmar la idea de nación, pues dio lugar a la creación de un ejército, formado por el pueblo y que ya no dependía del rey sino de la nación; se exaltó el patriotismo y en el caso de Francia se identificó nación con Estado. En Valmy, en 1792 venció por primera vez el ejército popular francés a las fuerzas prusianas, en las llamadas Guerras Revolucionarias Francesas.

En 1795, tras la toma del poder en Francia por Napoleón Bonaparte, tras consolidar el poder burgués en con el golpe de estado al Directorio que estableció su consulado, son sus tropas las que recorrieron Europa llevando la idea de nación a todos los pueblos, lo que posteriormente se volvería contra ellos, pues al tomar conciencia de sus peculiaridades nacionales, dota a sus adversarios de un arma moral importante para luchar contra la violenta invasión francesa.

La idea de pertenecer a una nación y el aumento del movimiento nacionalista se van a extender por Europa y, a menudo, el movimiento nacionalista irá unido al liberalismo político, de hecho la burguesía es el motor de los dos movimientos.

En resumen, tras la Revolución Francesa, y con la caída del Antiguo Régimen en Francia, se constata que el Estado se legitima políticamente con la participación activa aunque limitada de su ciudadanía, a través del ejercicio de la llamada soberanía popular, de la que emanan todos los poderes del Estado, del modo que tales poderes representan la "voluntad general". La burguesía monopoliza este sentimiento y lo hace fuente de su emergente poder e influencia social.

El nacionalismo continuó siendo un fenómeno elitista durante un par de siglos tras el tratado, pero fue durante el siglo XIX cuando se propagó ampliamente por toda Europa y ganó popularidad. Muchas de las políticas europeas del siglo XIX aun pueden ser vistas como pugnas de poder entre antiguos regímenes… Pero ese es el siguiente capítulo…

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